¿A quien le sorprende?, no somos Harvard.

By | 16 agosto, 2017

Una vez mas, un ranking internacional nos pone en evidencia, la clasificación de Shanghái de Universidades no sitúa a ninguna Universidad española entre las 200 mejores. Sobre esto surgen 2 ideas y una reflexión.

La primera idea sería ¿a quien le sorprende? Solo un ingenuo esperaría encontrar algo mejor, ya que la Universidad Española lleva haciendo los mismo prácticamente desde el medioevo, con pocas reformas y aún mas escasas, las de calado suficiente (incluido el plan Bolonia), para haberse adaptado a los tiempos actuales. Cualquier intento de cambio, choca frontalmente con los ordenes establecidos reacios a cualquier cambio que pueda conllevar perdida de poder en su taifa.

La segunda simpleza, pasaría por achacar a “los recortes” la situación de la Universidad. Para desmentir esta idea, solo haría falta revisar los ranking de antes de la crisis, cuando en este país se “ataban los perros con longaniza”, nadie se quejaba del presupuesto, eso si, la ecuación ya era mediocre.

Al reflexionar un poco mas en serio, lo que vemos es que queremos aplicar las mismas recetas obsoletas a los nuevos problemas. No es una cuestión de talento, ya que no nos falta, aunque tristemente ha de expatriarse para poder labrar carreras de éxito. No en vano, inundan los recortes de prensa historias en primera persona de españoles que triunfan y lideran sus áreas de conocimiento en otros países, recurrentemente anglosajones, espacios donde prima la “meritocracia” y no otras mandangas.

Estos rankings basan mucho su peso en la investigación. En España se investiga, pero desde hace décadas son los mismos los que atesoran los caudales para la investigación, los mismo que en las décadas previas no fueron capaces de demostrar, inventar o innovar nada de valor relevante, ¿lo van a hacer ahora?. Eso si, controlan los espacios de decisión y de reparto de fondos, que retroalimentan convenientemente estructuras que producen investigaciones de valor manifiestamente mejorable y que impiden el acceso del talento y de la innovación a los fondos indispensables para poder sacar adelante ideas innovadoras. Cuando no, se transforman en una forma de correspondencia de favores, filias y fobias. Como me decía un gran Catedrático, en tiempos mi jefe, “en la Universidad abundan los profesores e investigadores, que escriben mucho, pero que si se perdiera toda su obra, la ciencia no habría perdido nada”.

Nuestra Universidad es la base de nuestro futuro, estaremos entonces de acuerdo que requiere un esfuerzo de renovación para poder ser competitivos mañana y por ende ofrecer algo mas que sol y playa al mundo y evitar que el talento tenga que emigrar y aportar valor en otros países. Toda reforma de calado necesita de uno de estos dos ingredientes, generosidad o valentía. Generosidad para los que ven que su tiempo fue otro, y potenciar el talento de otros, o valentía de terceros para cambiar estructuras que no funcionan.

3 thoughts on “¿A quien le sorprende?, no somos Harvard.

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