Everything is in your mind.

By | 18 diciembre, 2017

Parece un título de canción de rock, Iron Maiden tiene una canción con esta lírica, incluso Maria Carey, con un estilo musical muy diferente, juega también con este concepto. Pues bien, no pretendo escribir la letra de una canción, pero si al menos que esto te suene bien.

Hablamos del estrés, ese motor que nos lleva por la vida cumpliendo con nuestras obligaciones y “llegando a tiempo a los sitios”. El problema está cuando en ocasiones “se pasa de vueltas”, nos sentimos acelerados, nos sentimos incapaces de resolver todo lo que tenemos pendiente y los pensamientos se agolpan en nuestra cabeza.

La primera duda, sería, ¿eso por qué ocurre? La respuesta rápida, sencilla y parcialmente equivocada es que hay momentos en la vida, en que se juntan demasiadas cosas y diciembre suele ser un mes de esos. Queremos cerrar el año, como si en enero no hubiera vida. Muchas veces las presiones nos llegan de fuera, en forma de cumplir con las necesidades del resto del mundo que quiere dejar todo “ordenadito” de cara a cerrar el año, se acumulan las fechas límites y las presiones en general. También suele ser una época intensa en la parte familiar, cuando tenemos que organizar las reuniones familiares de la Navidad, la compra de los regalos, etc.

Pues bien, todo está en nuestra cabeza, en la valoración que hacemos de los que nos ocurre. Las circunstancias no son estresantes, lo son cuando nos parecen estresantes. No es menos cierto, que muchas de esas situaciones, ligadas a aumento de exigencias, falta de información o fechas límites, serían estresantes per se. Pero el problema realmente importante ocurre, cuando pasamos cierto umbral personal de estrés, esa aceleración hará que a partir de ahí, todo o casi todo lo que ocurra con posterioridad, lo vamos a tender a reconocer como estresante, sobredimensionando nuestra respuesta. Le vamos a dar un valor emocional desproporcionado y generalizaremos nuestra respuestas, “todo nos va a agobiar”.

El secreto se sitúa en parar y pensar, mas necesario cuanto mas estresados nos sintamos. Planifícate, hay tiempo para todo, y sino lo hay, descarta lo que no sea importante, ni urgente. Cuídate, si lo hacías antes, sigue haciéndolo, y sino lo hacías, pues ¿a qué estas esperando?. Busca y blinda tus momentos, para poder desconectar y pon tu mente a pensar en otras cosas, preferentemente relajantes. Sintoniza con las sensaciones de tu cuerpo, nos va a avisar cuando estemos acelerados, hazle caso a esas señales, son útiles y necesarias. Y por último, recuerda que lo importante es el valor que le damos a las cosas, no las cosas en si mismas…“Todo esta en tu cabeza”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *