First don´t panic, then ….

By | 12 octubre, 2014

Afrontamos un primer caso de contagio secundario por virus Ébola fuera de África, sin duda una situación amenazante, pero ¿cómo lo estamos haciendo?. Deberíamos parar y reflexionar sobre lo que esta ocurriendo y como estamos “reaccionando” como sociedad. Estamos ante una nueva amenaza de salud publica de la que desconocemos muchas cosas, o dicho de manera más explicita “carecemos de la información necesaria” para calmar el miedo a lo amenazante y desconocido. Sabemos cosas, quizás no todas, pero ¿suficientes?. Probablemente no, pero con esa información tenemos que manejar esta crisis y evitar el pánico social.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que se puede manejar esta situación de manera “manifiestamente mejorable”, pero no solo desde el punto de vista de la administración o político, como algunos seguro que están pensando. También los medios de comunicación, e incluso, ampliémoslo a la sociedad, tienen un notable margen de mejora en la gestión de la crisis por el Ébola. Aunque no nos debemos extrañar, ya que se repiten dinámicas conocidas en crisis anteriores, ya sean sanitarias o sociales.

El ser humano cuando afronta una situación nueva y la califica como amenazante y además entiende que carece de la información suficiente para afrontarla, desencadena la conocida reacción de estrés. En esta situación nuestro cerebro nos prepara solo para 2 tipos de acciones; “flight or fight” (lucha o huida), momento en el cual, nuestra parte más evolucionada y racional del cerebro pierde el control a favor de la parte más emocional, con todo lo que ello implica. Las emociones toman el control de nuestras acciones y pensamientos, emociones que son poco controlables en su mayoría, pero nada controlables cuando hablamos del pánico.

Ante el pánico, sino puedo huir, lo habitual es tratar de buscar un responsable, a alguien a quien culpar para expiar nuestros miedos. Empezamos a buscar donde está el error en el contagio, ya que parece que si encontramos un “culpable”, la situación se controlará. Sin duda esta siendo una gran noticia con mucho despliegue de información, ¿o de opinión?, o lo que sería peor aún, ¿de desinformación?. Quizás habría que entender como las situaciones emocionales intensas son un caldo de cultivo muy favorable para la manipulación colectivas y eso ya se ha vivido en otras ocasiones.

Lamentablemente una vez tienden a surgir las dos Españas, la de unos y la otros, los de arriba y los de abajo,…. La ironía de esta situación la entendemos bien los médicos, la enfermedad no sabe de facciones, ideologías o colores y los virus mucho menos. Ante otras crisis del pasado la polarización parecía inocua, pero ahora, ¿qué sentido tiene que cunda el pánico en la población?.

Afrontemos nuestros miedos y para ello contestemos a algunas preguntas. ¿Cuándo se produce el error?. Para unos empezaron a principios de octubre con el contagio de Teresa, otros creen que antes, a principios de agosto cuando se trasladó el primer misionero a España. Pero me temo que mucho antes, cuando durante años las sucesivas epidemias de Ébola en África, no han resonando suficientemente en nuestras confortables conciencias.

¿A quién responsabilizamos de lo que esta ocurriendo?, ¿quién es el culpable?. Responsabilizar a una persona ahora infectada que además se presentó voluntaria para ayudar a otro enfermo, no parece de recibo. Puede servir para tranquilizar a algunos, creo que pocos, pero no es la solución. La administración puede hacerlo mucho mejor, no cabe duda. Se trata de una crisis y su gestión es compleja, pero eso no puede ser excusa cuando hablamos del gobierno. También deberíamos analizar el papel de algunos medios de comunicación, que han convertido la información, que podría haber servido para amortiguar el miedo, en un manejo sensacionalista de la noticia. Los medios de comunicación podrían contribuir a informar, y la información sabemos que contribuye a reducir el estrés y por ende el pánico. Y ¿el resto?, ¿la sociedad?, ¿qué hemos hecho?. Parece que no nos hemos preocupado por el Ébola hasta que aparece cerca de nuestras vidas, parece no habernos importado hasta que ha amenazado nuestro estado del bienestar. Incluso parecemos más preocupados por la vida de un can que por las 4000 personas que hasta ahora han fallecido en África infectados por el Ébola.

La otra gran pregunta sería ¿dónde ha surgido el problema?. La respuesta más sencilla parece llevarnos a las puertas del Hospital Carlos III, o a cualquier otro sitio de Alcorcón o aledaños, pero es difícil estar de acuerdo. Pensemos en África y en la escasa atención que allí se le ha prestado al Ébola desde occidente. Quizás hubiera sido diferente la evolución de la situación actual, si se hubiera trabajado adecuadamente en el terreno.

¿Son correctas las decisiones tomadas?. Tenemos que tener en cuenta que en situaciones emocionales es muy fácil cometer errores y al mismo tiempo sabemos que para no equivocarse en situaciones de estrés hay que “practicar mucho” y tener muy claro lo que se tiene que hacer en cada momento, bien protocolizado y sistematizado el plan de actuación. La pregunta podría ser ¿quién tiene más práctica en este sentido?, pues a ellos habría que consultar. Probablemente la sanidad militar, que lleva décadas preparándose para un potencial evento NBQ (Nuclear, Biológico o Químico), sería una buena opción para la gestión de una situación de riesgo biológico como esta. También las asociaciones como Médicos Sin Fronteras que llevan mucho tiempo trabajando en África contra este virus, poseen una experiencia notable en este tipo de eventos, que podría ser de gran utilidad.

Cuando se produce un incendio en un espacio abarrotado de gente, las principales lesiones no se producen por el fuego o el humo, sino son los daños colaterales producidos por las propias personas contagiadas por el pánico, que en su intento de huir, acaban generando montoneras, empujones y traumatismos.

Con la calma necesaria y obviando el ruido, lo que parece más razonable sería no entrar en pánico, controlar la angustia, buscar la información disponible y tratar de actuar como una sociedad responsable, y afrontar “juntos” las amenazas del futuro y las crisis del presente. First don’t panic then …. learn.

 

 

 

 

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