Páginas mentales

Un buen día me encontré opinando sobre cuestiones que no tenían aparentemente nada que ver con mi área de “expertise”; es decir, no era sobre medicina, ni mucho menos tenía relación con la psiquiatría o la psicología…  al menos aparentemente. En realidad no podemos disociarnos, no podemos caer en divisiones artificiales en nuestra vida, como si fuéramos compartimentos estancos. Podríamos decir que nos aplica la teoría de los vasos comunicantes, y que por más que nos empeñemos en separar nuestra vida profesional y personal, éstas están ligadas, y por más que nos empeñemos en “racionalizar” nuestras emociones, sentimos de manera natural.

Tomé conciencia de la importancia de los conocimientos sobre la mente humana y como éstos tenían mucho sentido en la vida cotidiana y no solo en el enfermo, sino también en el sano. Probablemente en un intento para ayudarle  a seguir así, “sano”, aunque en su definición más pobre, como es la ausencia de enfermedad. Aunque no tardé mucho en ambicionar como objetivo una mejora en la calidad de vida. “Si estás bien, ¿por qué no intentar estar mejor?”.  Estamos hablando del verano de 1999, casi nada… sí que ha llovido desde entonces, incluso ha nevado.

La suma de experiencias vividas ayudan a crecer, y no me refiero solo a lo personal o lo profesional, sino también en la capacidad de hacer un uso traslacional de los conocimientos y habilidades, y éstos transformarlos en herramientas de ayuda a los demás. Vamos, lo que se suele llamar “la experiencia”.

Durante todos estos años he tenido la oportunidad de tratar de ayudar a una multitud de pacientes. Pero lo que es realmente interesante, es los contextos donde he tenido la oportunidad de atenderlos. He desarrollado 6 años de vida profesional en una Unidad de Ingresos Psiquiátricos Agudos, necesitando contar con sus familias y empatizando con el sufrimiento de quien tiene a un ser querido enfermo, “mentalmente enfermo”. La vida quiso que en un momento de crisis en el Hospital en el que trabajaba, quisieran que me hiciera cargo de la Urgencia de Psiquiatría. Un verdadero Master en gestión de Crisis, y como no, con la presión de la necesidad de tener que tomar decisiones inmediatas y explicarlas. Siempre he creído que nuestra labor es entender lo que ocurre y saber explicarlo, pero que el otro (paciente o familia) lo entiendan. Y todo este tiempo, compaginando estas actividades con la atención en consulta; un mundo más relajado, con otro tempo de las cosas, pero con lecciones de vida cada día, ya que te permite acompañar a los paciente y a sus familias, en algunos casos durante años.

La vida es caprichosa y quiso que empezara a trabajar con “sanos” -o al menos ellos así lo creían-; empecé a asesorar a equipos de Recursos Humanos, en la gestión de las personas, el manejo del estrés o el acoso en el trabajo. Principal lección: tratamos de ser diferentes en casa y en el trabajo pero, ¿lo conseguimos siempre?. Volvemos a la teoría de los vasos comunicantes.

Un buen día, me fije en que lo que decía y cómo lo decía facilitaba a la gente comprender las cosas, y sin saber bien cómo, empecé a colaborar con algunos medios de comunicación. Quiero destacar el aprendizaje, durante los años que Enrique Beotas desde su Rebotica y el destino, me permitieron trabajar a su lado en la radio. Las lecciones aprendidas han sido muchas. Es importante tener cosas que decir, pero es casi más importante cómo las cuentas.

Sin ánimo de ser soez, solo me queda una anécdota por explicar, para comprender el por qué de las “Páginas Mentales”, cuando una vez me dijeron que no me hiciera “pajas mentales” al tratar de dar significado a unas circunstancias especiales de un paciente. Eso lo interpreté en aquel momento como una recomendación de “no pensar”…. o de no tratar de explicarle a esa familia desorientada lo que estaba ocurriendo. Ambas cosas son imposibles y en ese momento nació la idea de compartir, de explicar, de ayudar a través de mis reflexiones, a través de las “Páginas Mentales” que es este blog y que espero sea, más que de tu agrado, que te sea útil.