¡Quitarnos el sayo!

By | 17 abril, 2020

Sayo, un término en cierto desuso, a la par que apropiado en estos momentos. Dícese según la RAE, de prenda de vestir holgada y sin botones que cubría el cuerpo hasta la rodilla, tan similar a los equipos de protección individual, mas conocidos por sus siglas EPI, que tanto se necesitan en los hospitales estos días, para combatir la crisis del COVID-19.

La esperanza la debemos depositar en la oportunidad que representa, y que como toda crisis, sea en el fondo, una oportunidad de mejora y nos sirva para poner en relieve algunos principios y valores, que como los sayos, estaban cayendo en un cierto desuso, pero no han desaparecido. Muchos de ellos los vemos cada día en los ojos cansados y escondidos tras las mascarillas de autoprotección, de los profesionales sanitarios o los escuchamos tronar cada tarda a las ocho en punto. No es la primera vez que una crisis nos une, hasta que alguien decide resquebrajar esa unión.

Pero claro, algunos parece que están aprovechando la situación para “hacer de su capa un sayo”, y tratan de sacar un rédito espurio, a pesar de lo dramático de la situación. Sonroja ver las actitudes, pero sobretodo las aptitudes, de los que deberían estar al mando del barco en la tormenta, que desde luego no están ni de lejos, a la altura de la sociedad que capitanean.

A quien le quepa el sayo, que se lo ponga”, y en lugar de esparcir responsabilidades, elaborar excusas, crear narrativas o lanzar soflamas cargadas de mensajes vacíos de contenido, se pase de una vez a la acción, una acción absolutamente necesaria para salvar vidas, para que no colapse el sistema sanitario, para que esta pesadilla pase lo antes posible, y retronemos a ese estado previo, que llamábamos normalidad, aunque nada volverá a ser igual.

Muchos hoy se quejan de las medidas tomadas, y no creo que ahí este el problema, sino en los tiempos. Viendo lo que estaba pasando en Italia y antes en China, pero sobretodo las medidas que se estaban tomando en el país trasalpino y la evolución de la pandemia, ¿por qué no se actuó antes?, da la sensación que vamos tarde en todo y lo peor, es que seguimos yendo a remolque de la situación ¡Qué sayez!. Ahora que parece verse un atisbo de luz al final del túnel. ¿Cómo vamos a organizar el desconfinamiento?, ¿a que debemos esperar?, ¿cuándo podríamos hacerlo?. Eso abre la espita de la reflexión económica de todo esto.

Ya se puede vislumbrar algo de luz en el horizonte, al menos a juzgar por las cifras y la situación de los hospitales, lo peor esta parece que esta pasando. Ilusión o alucinación, pero la vemos. Entre todos y no gracias a algunos, seremos capaces de salir de esta crisis, no sin pérdidas sensibles y heridas profundas, pero saldremos de nuevo a los parques con nuestros hijos, volveremos a abrazar a nuestros padres y quedaremos a tomar un café con nuestros amigos. Llegará el 40 de mayo y nos quitaremos el sayo y a lo mejor nos tenemos que quitar alguna otra cosa más.

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