Sobredosis de realidad

By | 14 agosto, 2018

Erase una vez, un pueblo con mar que creció y encontró en el visitante, ergo turista, lo que parecía una fuente inagotable de riqueza. Tal fue así, que la primera década del nuevo milenio se vivió un crecimiento fulgurante, parecía que el verano iba a durar para siempre.

Como en tantos otros sitios, el crecimiento fue tanto y tan rápido que no supieron gestionar tanta riqueza y lejos de pensar en el inverno cual hormiguita, actuaron como la cigarra y se endeudaron baja la falsa promesa de un crecimiento eterno. Compramos hoy, porque mañana esto valdrá el doble. Lo que parecía el milagro de los panes y los peces, en versión ladrillos y piscinas.

Pues bien, un buen día, la maquina de producir dinero se paró, dejando endeudados a muchos y otros muchos simplemente arruinados. Lo que estaba claro es que se terminaba la fiesta y esos últimos ladrillos quedarían sin enfoscar y esas piscinas, en realidad simples serían agujeros en el suelo sin mas agua que la de las lluvias. Ese pueblo con mar debía reinventarse o volver a sus orígenes, en cualquier caso buscar un modelo sostenible, diferente y basado en los aprendizajes del pasado. Lo que ayer valía dos, hoy solo valía uno y con el tiempo el valor de las cosas, pendería de un delicado y frágil hilo.

Como toda tormenta, no es mas que la antesala de la calma y la crisis paso, dando lugar a una nueva etapa de bonanza. No todo comercio, restaurante, inmobiliaria o negocio sobrevivió, pero parecía que los que lo habían conseguido hubieran aprendido una lección dolorosa, aprendida como entraba la letra a la antigua usanza y haciendo bueno el mensaje de cualquier galletita de la suerte de restaurante chino de barrio, “toda crisis es una oportunidad de aprendizaje”.

Con los primeros rayos de sol tras la tormenta, se comenzó a soñar que otro modelo era posible. Parecía sencillo, tan solo había aprender de los errores, pero liderado por unos políticos insustanciales y alimentado por la avaricia del ser humano, en ese pueblo con mar, todo volvía a crecer y crecer, “parecía que volvía la fiesta”, todo cambiaba, aunque para seguir igual. Y Vive Dios que muchos se lo creyeron, y rápidamente olvidaron las lecciones de antaño, si algún día las aprendieron, los errores cometidos y lo costoso que ha sido volver a tener “agua caliente”, y pensaron que lo mejor era hacer caldo con la gallina de los huevos de oro. Que caldo mas delicioso se están comiendo, sin darse cuenta que mañana volverán a estar los restaurantes vacíos, las hoteles sin ocupantes y las tiendas con el cartel de cierra por liquidación.

¿No hemos aprendido nada?. No se debe gastar mas de lo que se tiene, incurrir en dispendios sin sentido, ni sobretodo, pensar que el otro es tonto, aunque muchas veces lo parezca a juzgar por sus actos. Al comienzo de la crisis de 2008, un taxista me dijo “aquí nadie va a ver la crisis hasta que le toquen su bolsillo”. Pues bien, sumamos la miopía, a la incapacidad del español para aprender de sus errores, no se si es un trastorno del aprendizaje o un problema de memoria, en cualquier caso al final tendremos una sobredosis de realidad. Ojo, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

3 thoughts on “Sobredosis de realidad

  1. Iane Kestelman

    !Excelente artigo e uma grande verdade, Dr. Quintero!
    Freud, el padre del psicoanálisis diría: “El hombre que no da sentido a su experiencia en la vida, está condenado a una especie de compulsión a la repetición, a una eterna reproducción de la misma historia”. Iane Kestelman

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